De como nada se crea ni se destruye, solo cambia de forma, o el ciclo de lo bienes y el dinero, explicado a los lectores en el siglo XVII

 CAPÍTULO UNDÉCIMO,

del extraño discurso de Simplicius con una resma

(…)

Desperté mucho antes que los propios habitantes de la casa, pero también por eso no pude salir de la cámara a aliviar una carga que sin duda no era grande pero sí muy molesta de sobrellevar determinado tiempo. Sin embargo, me encontré detrás de un tapiz con un lugar destinado al efecto, que algunos suelen llamar gabinete, mucho mejor equipado de lo que habría podido esperar en tal necesidad. Me senté a toda prisa, y pensé cuán preferible a mi noble bosque era esta bien adornada cámara en la que tenía ocasión de aculillarme, extraño y familiar a un tiempo en aquel lugar, sin padecer el miedo y las angustias que había superado otras veces. Una vez despachada la cosa, cuando estaba pensando en las artes y enseñanzas de Tanpronto, cogí de un cuaderno que colgaba a mi lado un pliego de papel en octavo para proceder con él, a lo que estaba condenado junto a otros en esa cámara y preso en ella.

—¡Ay! —dijo entonces este—. ¿Así que por mis fieles servicios y múltiples penalidades, soportadas durante largo tiempo, por los riesgos corridos, trabajos, miedos, miserias y dolores, he de experimentar ahora y soportar el agradecimiento general del infiel mundo? Ah, ¿por qué en mi juventud no me habrá devorado un pinzón, y hecho de mí estiércol enseguida, para que pudiera servir a mi vez a mi madre la tierra, ayudándole con mi innata carnalidad a producir una agradable florecilla o hierba, antes de que semejante vagabundo se limpiara conmigo las posaderas, alcanzando mi fin definitivo en un montón de mierda? ¿O por qué no me habrán utilizado en un retrete del rey de Francia, al que limpia el culo el de Navarra? ¿No habría sido mayor honor que quedar al servicio de un monje renegado?

Yo respondí:

—Bien veo en tus palabras que eres un individuo sin valor, indigno de otro entierro que aquel al que ahora voy a enviarte. Va a dar igual si eres enterrado en tan apestoso lugar por un rey o un mendigo, para que te permitas hablar de forma tan grosera y descortés, de lo que en cambio me alegro en el alma. Pero si tienes algo que alegar respecto a tu inocencia y los fieles servicios prestados al género humano, puedes hacerlo: mientras todo el mundo duerme en la casa, te daré con gusto audiencia, y te preservaré, una vez establecidos los hechos de tu presente ruina y decadencia.

A esto respondió la resma:

—Mis antepasados estaban al comienzo, según testimonio de Plinio, libro veinte, capítulo veintitrés, en un bosque, donde vivían en libertad en su propia tierra y extendían su especie. Fueron obligados a entrar al servicio del hombre como hierba salvaje, y denominados todos ellos con el nombre de cáñamo. De este broté y fui plantado siendo una semilla, en los tiempos de san Wenceslao, en el pueblo de Goldscheur, de cuyo lugar se dice que en él crecen las mejores semillas de cáñamo del mundo. Allí me tomó mi plantador del tallo de mis padres y me vendió, en primavera, a un buhonero que me mezcló con otras semillas de cáñamo extrañas y regateó con nosotras. El mismo buhonero me vendió luego a un campesino de la vecindad, y ganó en cada medida medio florín, porque de pronto subimos nuestro precio y encarecimos. Así que el mencionado buhonero fue el segundo que ganó conmigo, porque mi plantador, el que inicialmente me había vendido, ya adelantaba la primera ganancia. El campesino en cambio que me compró me tiró a un campo fértil y bien cultivado, donde no pude menos que pudrirme y morir bajo la peste del estiércol de caballo, cerdo, vaca y otros. Pero saqué de mí mismo un alto y orgulloso tallo de cáñamo, en el que fui poco a poco transformándome, y en mi juventud pude decirme: «Ahora serás, como tus antepasados, fértil multiplicador de tu especie, y producirás más grano y semilla de lo que ninguno de ellos hiciera». Pero apenas se había animado un poco mi desvergüenza con tales esperanzas, cuando oí decir a muchos que pasaban: «¡Mirad qué campo lleno de cuerdas de horca!», lo que tanto yo como mis hermanos consideramos un mal presagio, pero nos consolaba a nuestra vez oír decir a algunos viejos campesinos: «¡Mirad! ¿Qué hermoso y excelente cáñamo es este?». Pero ¡por desgracia!, pronto nos dimos cuenta de que la codicia y miseria de los hombres no iba a dejarnos seguir propagando nuestra estirpe: cuando pensábamos ir a dar semilla, fuimos inmisericordemente arrancados del suelo por individuos de variopinta fuerza y atados en grandes haces como delincuentes presos, por cuyo trabajo solían recibir las gentes su salario y, por tanto, el tercer beneficio de nosotros obtenido.

»Pero no bastaba con eso, sino que solo estaba empezando nuestro sufrimiento y la tiranía de los hombres, que querían hacer de nosotros, ¡una renombrada planta!, un puro y artificial poema humano (que tal llaman algunos a la rica cerveza). Nos arrastraron a profundas fosas, nos amontonaron y nos cubrieron de tal modo de piedras como si estuviéramos en una prensa. Y de allí salió la cuarta ganancia, para aquellos que hicieron ese trabajo. Luego inundaron por entero esas fosas de agua, de forma que quedamos sumergidos como si quisieran ahogarnos, sin contar con que ya nuestras fuerzas eran débiles. En ese fermento nos dejaron hasta que la belleza de nuestras ya marchitas hojas se pudrió por completo, y casi nos asfixiamos y perecimos. Solo entonces dejaron salir el agua, nos sacaron y nos depositaron en un prado verde, expuestos ora al sol, ora a la lluvia, ora al viento, de forma que incluso el amable aire se horrorizó de nuestro dolor y miseria, nos cambió y volvió todo a nuestro alrededor tan apestoso que casi nadie pasaba ante nosotros sin taparse las narices, o al menos decir: “¡Qué diablos!”. Pero los que así nos habían tratado obtuvieron la quinta ganancia en forma de salario. En tal estado hubimos de quedarnos, hasta que el sol y el viento nos arrebataron el último rastro de humedad y, junto con la lluvia, nos empalidecieron. Luego fuimos vendidos por nuestro campesino a un cañamero o preparador de cáñamo, con la sexta ganancia. Así fuimos a parar al cuarto amo desde que yo era una semillita. Este nos dejó descansar por un tiempo bajo un cobertizo, mientras estuvo ocupado en otros negocios y pudo conseguir jornaleros para seguir atormentándonos. Porque como el otoño y todos los demás trabajos del campo habían pasado, nos fue cogiendo uno tras otro, nos puso en gavillas de dos docenas en un cuartito detrás del horno, y nos calentó de tal modo que parecía que íbamos a sudar el mal francés, en cuya infernal angustia y riesgo pensé a menudo que íbamos a ascender al cielo junto con la casa convertidos en llamas, como a menudo sucede. Cuando ese calor nos dejó más hechos para el fuego que la mejor leña azufrada, nos entregó a un verdugo peor, que nos metió a puñados en la agramadera y dejó nuestros miembros cien mil veces más quebrados que lo que se suele hacer en la rueda al peor asesino. Luego nos golpeó con un palo con todas sus fuerzas para que nuestros rotos miembros se desprendieran limpiamente, con tal saña que parecía que se había vuelto loco, y el sudor, y a ratos otra cosa que huele peor, le caían a chorros. De este modo fue el séptimo que añadió un beneficio por causa nuestra.

»Pensábamos que ya no se podía inventar nada para maltratarnos más, de tal modo estábamos separados y a la vez mezclados y confundidos que ninguno se reconocía a sí mismo y lo suyo, sino que de nosotros no quedaba más que pelo o fibra, pues éramos cáñamo agramado. Pero nos pusieron en una tabla en la que fuimos de tal modo pateados, golpeados, aplastados, retorcidos y, en una palabra, triturados y apaleados como si de nosotros se quisiera hacer puro amianto, asbesto, algodón, seda, o por lo menos un delicado lino. Y de ese trabajo sacó el espadador el octavo beneficio que los hombres obtuvieron de mí y de los míos. Ese mismo día fui entregado, como cáñamo bien apaleado y espadillado, a varias ancianas y jóvenes aprendices que me hicieron pasar el mayor martirio que nunca he sufrido, porque me cortaron con sus distintos rastrillos de un modo que no cabe relatar. Primero me arrancaron la burda estopa, luego el cáñamo para hilar, y por último el cáñamo malo, hasta que por fin fui ensalzado como cáñamo fino y exquisita mercadería, delicadamente acariciado, empaquetado y depositado en un húmedo sótano, para que curara de la agresión y cogiera peso. De tal modo alcancé un corto descanso, y me alegré de haberme convertido, tras superar tantos padecimientos, en una materia tan necesaria y útil para vosotros los hombres. Por cierto que dichas mujeres obtuvieron de mí el noveno salario, lo que me dio especial consuelo y esperanza de que ahora (como habíamos alcanzado el número nueve, cifra angelical y maravillosa) quedáramos exentos de más martirios.

 

 CAPÍTULO DUODÉCIMO,

donde continúa la materia anterior y se ejecuta la sentencia

Al siguiente día de mercado, mi amo me llevó a una estancia que suele llamarse tonelería, donde fui examinado, reconocido como buena mercancía y pesado, luego negociado con un intermediario, gravado con tributos, cargado en un carro, llevado a Estrasburgo, entregado en un almacén, nuevamente examinado, tenido por bueno, gravado y vendido a un comerciante, que hizo que un carretero me llevase a su casa y me guardara en una estancia limpia. En cuyo acto mi antiguo amo, el cañamero, ganó el décimo beneficio; el inspector del cáñamo, el undécimo; el pesador, el duodécimo; el aduanero, el decimotercero; el intermediario, el decimocuarto; el carretero, el decimoquinto; el almacén, el decimosexto y el carretero que me llevó hasta el mercader, el decimoséptimo, pero también ganaron con su salario el decimoctavo beneficio los que me llevaron con su carrito a un barco en el que bajé por el Rin hasta Zwoll, y me es imposible contar quién por el camino ganó su tasa en tributos y cosas por el estilo, y por tanto también sacó beneficio de mí, porque estaba embalado de tal modo que no podía saber nada.

»En Zwoll disfruté una vez más de un corto descanso, luego fui separado de las mercancías medianas o inglesas, otra vez disecado y martirizado, arrancado en mi centro de otros, bataneado y rastrillado, hasta que me volví tan delicado que se habría podido hacer de mí algo tan puro como el hilo de convento. Luego fui facturado a Amsterdam, comprado y vendido en todas partes y entregado al sexo femenino, que también hizo de mí delicado hilo y que, en medio de tal trabajo, en todo momento me besaba y lamía, de manera que pude imaginarme que todos mis padecimientos habían ya tocado a su fin; pero poco después fui lavado, enrollado, entregado a los tejedores, devanado, pincelado con una cola, tensado en el telar, tejido y convertido en un fino lienzo holandés, y luego blanqueado y vendido a otro mercader, que a su vez me negoció por codos. Pero hasta llegar ahí sufrí mucha merma; la primera y más burda estopa que me quitaron fue tejida en mechas, macerada en estiércol de vaca y luego quemada; con la otra merma las ancianas tejieron un tosco hilo que se empleó para dril y tela de saco; la tercera merma dio por resultado un hilo bastante burdo que suele llamarse hilacha y aun así fue vendido por cáñamo; de la cuarta merma un hilandero hizo hilo y paño, pero no se podía comparar a mí (y no hablemos ahora de las fuertes sogas que se hicieron con mis camaradas los otros tallos, convertidos en cáñamo de maroma). Así que casi no alcanzo a contar el beneficio que mi estirpe da a los hombres, lo que unos y otros sacan de él. La última merma la sufrí yo mismo, cuando las mujeres se dieron a robar unos cuantos ovillos míos.

»Al antedicho mercader me compró una noble señora, que cortó todo el trozo de paño y honró con él a su servidumbre por año nuevo. Así que aquella partícula que más contenía de mi origen fue a parar a su camarera, que se hizo con ella una camisa, y la lució orgullosa. Entonces me enteré de que no son doncellas todas las que tal nombre reciben, puesto que no solo el secretario sino el señor mismo sabía consolarse con ella, porque no era fea. Pero la cosa no duró mucho, porque en una ocasión la señora vio en persona a su doncella ocupar su lugar. No obstante no alborotó ni se mostró cruel, sino que hizo lo que hace una dama razonable: pagó el finiquito a su doncella y le dio un amigable despido. Sin embargo, al señor de la casa no le gustó nada que le quitaran semejante bocado de entre los dientes y dijo a su esposa que por qué despedía a esa doncella, que era una persona tan ágil, diestra y diligente. Pero ella respondió: “Querido señor, no te preocupes, que en adelante yo misma haré su trabajo”.

»Por tanto mi doncella se fue con su equipaje, en el que yo era su mejor camisa, a su casa en Cammerich, llevando consigo una bolsa bastante pesada, porque había recibido bastante tanto del señor como de la señora y ahorrado su salario con celo, y aunque no encontró cocina tan buena como la que había tenido que abandonar, sí halló varios pretendientes que se encapricharon de ella y le daban de lavar y de coser, porque ella hizo una profesión de esto y con tal pensaba alimentarse. Entre ellos había un joven petimetre al que echó el lazo y se vendió como doncella. La boda fue celebrada, pero como pasada la luna de miel se vio que el patrimonio e ingresos de los jóvenes esposos no alcanzaban para mantenerla como había estado acostumbrada en casa de su señor, y además por entonces en Luxemburgo parecía haber falta de soldados, el esposo de mi joven señora se convirtió en corneta, quizá porque otro le había quitado la nata y puesto los cuernos. Por aquel entonces empecé a volverme seco y quebradizo, por lo que mi señora me cortó en pañales, ya que ahora tenía un joven heredero, el cual mocoso, en cuanto ella estuvo recuperada, me ensuciaba en adelante todos los días, y ella volvía a lavarme, con lo que terminamos tan finos y deshilachados que acabamos por no servir tampoco para eso, y mi señora nos tiró. Pero la dueña de la casa (que era un buena ama de casa) nos recogió, nos lavó y depositó con otros trapos viejos por el estilo en el estante de arriba. Allí tuvimos que esperar, hasta que vino un tipo de Epinal que andaba recogiéndonos de todas partes y nos echó a un molino de papel, donde fuimos entregados a varias ancianas que nos cortaron en tiras, mientras nos quejábamos los unos a los otros de nuestra miseria con griterío estremecedor. Pero todo aquello aún no había terminado, sino que fuimos metidos en el molino como la papilla de un niño, de tal modo que nadie habría podido ya reconocernos como cáñamo o lino: luego nos bañaron en cal y alumbre y nos disolvieron en agua, de tal modo que bien se habría podido decir en verdad que habíamos perecido por completo. Pero de repente me vi convertido en un fino pliego de papel de escribir, mediante otros trabajos fui metido en un libro con otros compañeros, por fin en una resma, luego nuevamente fui a parar a la prensa, y al final metido en una bala y llevado a la inminente feria de Zurzach, donde nos compró un mercader de Zurich, que nos llevó a su casa y volvió a vender la resma en la que yo me encontraba a un factor o mayordomo de un gran señor que hizo de mí un gran libro de asentamientos. Pero hasta que tal cosa ocurrió, yo ya había pasado treinta y seis veces por las manos de las gentes desde que era un trapo.

»Este libro pues en el que ahora, como buen pliego de papel, ocupaba el sitio de dos hojas, lo amaba en tal medida el factor como Alejandro Magno a su Homero; era su Virgilio, en el que Augusto había estudiado con tanto celo; su Oppiano, que el hijo de Antonius Keyser, Severo, había leído con tanto afán; su Commentarii Plinii Junioris, que Largio Licinio tanto había estimado; su Tertuliano, que Cipriano siempre había tenido en sus manos; su paedia Ciri, que había vuelto tan malvado a Escipión; su Philolaus Pithagoricus, en el que Platón había encontrado tanto goce; su Speusippus, que tanto había amado Aristóteles; su Cornelio Tácito, que tanto había divertido al emperador Tácito; su Commineus, al que Carlos el Quinto había apreciado por encima de todos los escritores, y in summa summarum su Biblia, que estudiaba día y noche. Sin duda no porque las cuentas fueran sinceras y justas, sino por ocultar sus robos, por cubrir su deslealtad y trapacería, y por asentarlo todo de tal modo que los asientos cuadraran.

Una vez que el libro quedó escrito, fui postergado hasta que el señor y la señora emprendieron el camino que todo el mundo emprende, y con eso gocé de cierta paz, pero cuando los herederos hicieron el reparto el libro fue roto por ellos y convertido en papel de embalar, con cuya ocasión fui depositado entre los pliegues de una levita, para que el forro y las borlas no sufrieran daño, y así me trajeron aquí, y después de sacarme me condenaron a este lugar, a recibir el salario por mis fieles servicios al género humano con mi definitiva ruina y perdición, de la que tú podrías salvarme.

Yo respondí:

—Como tu crecimiento y reproducción debe su origen, procedencia y alimento a la riqueza de la tierra, que ha de ser mantenida con los excrementos de los animales, y además tú estás acostumbrado a tales materias y hablas toscamente de tales cosas, es justo que regreses a tu origen, al que tu propio señor te ha condenado.

Con estas palabras, ejecuté la sentencia. Pero la resma dijo:

—Como tú procedes ahora conmigo, así procederá la muerte contigo cuando te devuelva a la tierra de la que saliste. Y nada podrá guardarte de ello como tú podrías haberme preservado esta vez.

( CONTINUATIO DEL AVENTURERO SIMPLICISSIMUS o conclusión del mismo. GERMAN SCHLEIFHEIM VON SULSFORT. Monpelgart, impreso por Johann Fillion, en el año MDCLXIX)

 

Das elfte Kapitel.

Simplex wird von eim vom Adel gastiert,
Seltsam Diskurs mit eim Schermesser führt.

(…)
Ich erwachte viel früher als die Hausgenossen selbst, kunnte aber darum nicht aus der Kammer kommen, ein Last abzulegen, der zwar nicht groß, aber doch sehr beschwerlich war, sie über die bestimmte Zeit zu tragen; fand mich aber hinter einer Tapezerei mit einem herzu bestimmten Ort, welchen etliche eine Kanzlei zu nennen pflegen, viel besser versehen, als ich in solcher Not hätte hoffen dörfen. Daselbsthin satzte ich mich eilend zu Gericht und bedachte, wieweit meine edle Wildnus dieser wohlgezierten Kammer vorzuziehen wäre, als in welcher beides, Fremd und heimisch, an jeden Orten und Enden ohn Erdulten einer solchen Angst und Drangsal, die ich dazumal überstanden hatte, stracks niederhocken könnte. Nach Erörterung der Sache, als ich eben an des Baldanders Lehre und Kunst gedachte, langte ich aus einem neben mir hangenden Garvier ein Oktav von einem Bogen Papier, an demselben zu exequieren, worzu es neben andern mehr seinen Kameraden kondemnieret und daselbst gefangen war. »Ach!« sagte dasselbige, »so muß ich dann nun auch vor meine treue geleiste Dienste und lange Zeit überstandene vielfältige Peinigungen, zugenötigte Gefahren, Arbeiten, Ängsten, Elend und Jammer, nun ererst den allgemeinen Dank der ungetreuen Welt erfahren und einnehmen! Ach, warum hat mich nit gleich in meiner Jugend ein Fünk oder Goll aufgefressen und alsobald Dreck aus mir gemachet, so hätte ich doch meiner Mutter, der Erden, gleich wiederum dienen und durch meine angeborne Feistigkeit ihro ein liebliches Waldblümlein oder Kräutlein herfürbringen helfen können, eh daß ich einem solchen Landfahrer den Hindern hätte wischen und meinen endlichen Untergang im Scheißhaus nehmen müssen? Oder warum werde ich nicht in eines Königs von Frankreich Sekret gebrauchet, dem der von Navarra den Arsch wischet, wovon ich dann viel größere Ehre gehabt hätte, als einem entlaufenen Monacho zu Dienst zu stehen?
« Ich antwortete:
»Ich höre an deinen Reden wohl, daß du ein nichtswertiger Gesell und keiner andern Begräbnus würdig seist als eben derjenigen, darin ich dich jetzunder senden werde; und wird gleich gelten, ob du durch einen König oder Bettler an einen solchen stinkenden Ort begraben wirst, davon du so grob und unhöflich sprechen darfst, dessen aber ich mich hingegen herzlich gefreuet. Hast du aber etwas deiner Unschuld und dem menschlichen Geschlecht treugeleister Dienste wegen vorzubringen, so magst du es tun; ich will dir gern, weil noch jedermann im Hause schläft, Audienz geben und dich nach befindenden Dingen von deinem gegenwärtigen Untergang und Verderben konservieren.
«Hierauf antwortete das Schermesser:

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Pero a veces, pero no

Nunca leo El País.
Me lo entregan en el tren, y leo:
Las jóvenes fueron vistas
por última vez
a principios de julio
¿Habían sido silenciadas
por el régimen?
¿La fama se había vuelto
en su contra?
¿Alguna notas de más
había disgustado a Kim,como sucedió en 2013
con una docena de miembros de la orquesta Unhasu
ejecutados
por hacer
y vender
pornografía?
Pero hace unos dias
reaparecieron
en un acto oficial
¿Donde habrán estado?

Y leo:
y al poco descubrieron que ambos
eran unos apasionados de la Curva de Phillips
(la teoría que relaciona la inflación con el paro).
La cosa tenía que acabar en boda.

Nunca leo El País.

De Madrid a Bilbao, 20 de septiembre 2015

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El Alba de una nueva Europa

El viernes 13 de marzo se celebró una conferencia en la Cámara de los Diputados de Italia, en Roma, organizada por el Movimento 5 Stelle, con el título L’ALBA di una nuova Europa, en la cual dicho movimiento se manifestó contrario al euro y favorable a la creación de un nuevo espacio económico-monetario en el área euromediterránea. este es le texto de mi contribución a dicho evento.

contropiano


A principios de octubre de 1996, el premio nobel Franco Modigliani dio una conferencia Bilbao sobre el proyecto de moneda única. En ella alertó contra el peligro de que países como España o Italia adoptaran “la moneda alemana”. Pero nadie le hizo caso. Solo los que le escuchamos en directo pudimos oír sus advertencias, mientras al día siguiente los periódicos españoles decían que “Modigliani subrayó las ventajas que tendrá la moneda única, no solo desde un punto de vista económico, sino también simbólico.” Aunque también recogían sus críticas al Bundesbank: “Modigliani se mostró especialmente crítico con la política practicada por el Bundesbank, y aseguró que el mayor causante del paro en Europa está siendo, precisamente, la política restrictiva del banco central alemán” (La Vanguardia, 07/10/2006, pag. 43).

Muchos creían que el euro sería un paso hacia la federalización de Europa, hacia la conformación de un área continental de solidaridad y progreso. Por el contrario, el euro se ha demostrado como el instrumento más efectivo para la facilitar el regreso del nacionalismo más injusto y egoísta, el nacionalismo de los poderosos contra los débiles. En los primeros años del euro, Alemania en alianza con Francia se sirvieron del euro para conseguir que los socios del euro financiasen sus desequilibrios presupuestarios, en particular el proceso de absorción de Alemania del Este, y el proceso de inversión industrial en Europa del Este para la formación de un nuevo proletariado industrial al servicio de las multinacionales franco-alemanas. Después, el euro sirvió para que Alemania practicase el dumping comercial con los países mediterráneos: las ventas a crédito en una moneda subvaluada respecto al marco de productos alemanes sirvieron para que Alemania sea el único país europeo en el que no ha disminuido el empleo industrial y el peso de la industria en el valor añadido.

Posteriormente, ante el colapso del mercado interbancario en 2007, fueron en particular los bancos italianos los que asumieron la financiación externa de Alemania: de diciembre de 2006 a marzo de 2007, sus créditos frente a Alemania se elevaron de 31.000 millones a 357.000 millones. Hoy la banca italiana es la mayor acreedora externa de Alemania, por importe de 235 mil millones de dólares, más que la banca holandesa (193 mil millones) la francesa (182 mil millones) la británica (160 mil millones) o la norteamericana (149 mil millones) (datos BIS septiembre 2014)

Por fin, al transformar la crisis bancaria en una crisis de deuda pública, al obligar a utilizar los impuestos públicos para sanear el sistema financiero privado, Alemania garantiza que el dinero de los impuestos pague en primer lugar las deudas comerciales con los bancos alemanes, a costa de reducir los servicios públicos, las pensiones, el empleo y las inversiones en nuestros países, y no de aumentar las ventas de la periferia a Alemania, porque el capital alemán impone a sus propios trabajadores nacionales la represión salarial y el estancamiento en el consumo.

La férrea oposición a permitir en la Eurozona una expansión fiscal es coherente con el objetivo de mantener las fuentes de enriquecimiento de los más ricos. Una política fiscal expansiva, en estos momentos, solo se puede financiar con más endeudamiento o con más impuestos sobre el patrimonio y sobre el capital financiero, porque los impuestos sobre las rentas del trabajo, y el consumo no dan para más, y los beneficios empresariales están pignorados por la abultada deuda de las empresas.

Pero la principal fuente de enriquecimiento de los más ricos es precisamente el patrimonio físico y financiero. Y antes que perder su gallina de los huevos de oro, prefieren hacer que ponga menos huevos, aceptando una reducción de los intereses cobrados por la deuda pública y por extensión sobre los préstamos al sector privado. Por eso, el capital financiero global está invirtiendo en activos inmobiliarios, en compra de suelo, de participaciones en grandes empresas y todavía esperan poder arrancar un poco más de patrimonio público para convertirlo en nuevas fuentes de enriquecimiento privado, para compensar con otras rentas la reducción de rentas financieras. Por eso el gobierno griego de Syriza comete dos pecados mortales: ante los acreedores, por negarse a seguir con las privatizaciones del patrimonio de todos los griegos. Y ante el pueblo griego, por creer que la política económica puede ser favorable a los intereses del pueblo sin romper con el dominio de la neomoneda alemana que es el euro.

El euro no respira al ritmo de los ciudadanos de Eurolandia, sino al de la banca internacional. No está sirviendo al desarrollo de los pueblos, sino para imponer la devaluación salarial perpetua. El caso más claro y dramático es Chipre: desde finales del año pasado, el FMI retiene el desembolso de la ayuda prometida, y ahora el BCE chantajea al país con no comprar bonos chipriotas, hasta que el Parlamento no apruebe una ley que permita expulsar de sus casas con rapidez a las familias insolventes y pobres. La Troika promete ayuda a cambio de desahuciar de sus viviendas a la población. La pregunta entonces es: ¿para qué sirve esta ayuda?. La respuesta es: para financiar el saneamiento de los bancos, estos paguen a sus bancos acreedores griegos (11.000 millones de dólares) y alemanes (4,5 mil millones), y a su vez los griegos paguen… a los bancos acreedores alemanes –y británicos de Grecia (13.500 millones de dólares cada uno).

Solo hay una forma de salir de este círculo infernal, y es romper con un sistema monetario que no puede permitir otra política que no sea la de priorizar los rescates bancarios a costa de hundir a los ciudadanos, salvar a los acreedores a costa siempre de los deudores, salvo que los deudores sean entidades financieras, que entonces también hay que rescatar a costa de endeudar al estado, es decir a todos los ciudadanos.

Los países de la periferia europea necesitan un sistema monetario y financiero alternativo al euro y a la globalización. Pero no se puede concebir un sistema de ese tipo en el marco del mercado único neoliberal del Tratado de Lisboa. Las reglas de funcionamiento de dicho mercado impiden una solución que aporte estabilidad al proceso de acumulación, al menos en el sentido en que se entiende la “estabilidad” bajo el capitalismo, esto es, un periodo relativamente largo de crecimiento en el que se encadenan ciclos sucesivos de expansión y contracción económica.

M5S- 13 marzo 2015

Por eso, la alternativa monetaria y financiera tiene que insertarse en una propuesta de integración económica y social diferente a la que suponen la Unión Económica y Monetaria y el mercado único.

Si los países perdedores con el euro quieren retomar el control sobre su actividad productiva, esto solo lo pueden hacer de forma conjunta y mediante un proceso de ruptura con el modelo de finanzas privadas y espacio monetario asimétrico del euro.

La salida del euro es una opción y un paso hacia la solución de los graves desequilibrios estructurales de las economías euromediterraneas, que no son los desequilibrios financieros sino los productivos, es decir, una base industrial en declive, un despilfarro enorme de fuerza de trabajo, una concentración escandalosa de la riqueza y del patrimonio.

Salir del euro es una operación compleja que no tiene solo implicaciones monetarias. No se puede plantear el regreso al escudo, la lira o el dracma, porque la propia existencia del euro ha dado lugar a una evolución en el sistema monetario internacional y a una integración productiva de las economías nacionales. Solo en condiciones de una fuerte autarquía es pensable que una economía nacional europea sea viable. Pero no está garantizado, ni mucho menos, que en esas condiciones la calidad de vida de la población pueda aumentar rápidamente.

Una moneda propia pero en el seno del sistema monetario europeo, es decir asociado al BCE, tampoco permite la autonomía de política monetaria para implementar una política alternativa, porque la moneda, al igual que ocurre con la del resto de países de la UE que no forman parte de la UEM, seguiría sujeta a los criterios neoliberales y pro-finanzas privadas del Banco Central Europeo.

Salir del euro proponiendo una nueva moneda y un único banco prestamista en última instancia para los países euromediterraneos sería la única alternativa viable, para tener tanto un margen de negociación con las instituciones comunitarias y el Banco Central Europeo, como para establecer un bloque político-institucional favorable a un modelo de acumulación favorable a los trabajadores.

La nueva moneda común puede negociarse dentro o fuera de la UE, lo a su vez permite una gestión más ordenada de la transición productiva, sin tener que gestionar al mismo tiempo: la ruptura monetaria, la del mercado único y la de los flujos financieros. No existe un procedimiento establecido para salir de la UE, y eso puede facilitar que la propuesta de una nueva moneda para una gestión alternativa de la economía y de la política, planteada en el interior de la UE, abra espacios para avanzar un planteamiento reformista, contrario al neoliberalismo y al ajuste. Hay que tener en cuenta que la población de los países euromediterráneos ve mayoritariamente de forma positiva la contribución efectiva de la UE al desarrollo institucional y de infraestructuras en regiones de menor desarrollo relativo (fondos estructurales) o la política agraria común (PAC), la más exitosa por estar basada precisamente en criterios ajenos a los del mercado -aunque también en los últimos años la PAC está sometida a un proceso liberalizador. Del mismo modo que países con sistemas sociales tan diferentes como Gran Bretaña, Dinamarca o Suecia pueden permanecer en el seno de la UE pero fuera de la Eurozona, también resultará muy difícil frenar un bloque de países que pretendan realizar una política de socialización de los recursos productivos básicos y de inversión.

alba

Cambiar la moneda en países con desequilibrios fiscales agudos lleva implícita una devaluación casi inmediata. Por eso, el cambio de moneda requiere que al mismo tiempo -aquí no caben dilaciones- se redenomine la deuda externa e interna en la nueva moneda, al tipo de cambio que los gobiernos consideren más apropiado. Por supuesto, esto representa otra fuente de tensión política con los acreedores, en particular en el seno de la propia UE, dado que los agentes financieros europeos son propietarios de la mayor parte de la deuda de la periferia mediterránea.

La revisión de la deuda, con el repudio parcial y la renegociación es otro elemento necesario para reducir el lastre de la deuda pasada sobre la financiación del plan de expansión futuro. Este proceso se tiene que aplicar con rapidez, por cuanto reducir la carga de la deuda es condición necesaria para iniciar el proceso de creación masiva de empleos sociales.

Lo que necesitan las economías euro-mediterráneas para salir del caos productivo es una política de creación masiva de empleos. Las enormes necesidades sociales no cubiertas -de vivienda, de atención a personas dependientes, de servicios sociales de proximidad, de salud y educación, de gestión y cuidado del medio ambiente… pueden ser cubiertas con un programa sostenido en el tiempo de formación y creación de empleo. Pero el mercado es incapaz de suministrar los servicios que se necesitan para mejorar significativamente el bienestar de la población. Se requiere invertir el flujo de recursos, desde el capital hacia el estado y la sociedad, desde los rentistas financieros hacia los trabajadores activos y pasivos. Este cambio radical en la política fiscal puede facilitar los recursos necesarios en una primera fase para iniciar el vasto programa de relanzamiento económico y mejora de la calidad de vida que se precisa.

Evidentemente, una política con estas características requiere un cambio radical en la correlación de fuerzas entre capital y trabajo. Solamente sumando la voluntad de los trabajadores de los países de del sur de Europa puede ser posible llevar a cabo el cambio necesario. Pero a pesar de lo dificultoso de un cambio de coyuntura política como el señalado, este es solo el primer paso. Un programa de desarrollo autocentrado en la periferia sur de Europa tiene que resolver a medio plazo lo que intentó y fracasó el mercado único. Actualmente, el desarrollo de las fuerzas productivas y la internacionalización de los sistemas productivos ha alcanzado un grado tal que es muy difícil que un grupo de países que representan el 25% de la población de la UE, pero solamente el 1,9% de la población mundial, pueda modificar con éxito su inserción en la división internacional del trabajo, si no integra en su modelo de acumulación post-capitalista a otros espacios sociales y productivos.

Una nueva moneda común, asociada a una política de pleno empleo y mejora sostenida del bienestar, puede ser una alternativa para países que, vista la experiencia de la periferia euro-mediterránea, quieran escapar de la trampa que supone el euro.

El África del mediterráneo se está convirtiendo en reserva energética, turística y suministradora de productos agrícolas y manufacturados ligeros para la Unión Europea. La integración con los países del mediterráneo norte y del este de Europa en un espacio monetario y financiero común, puede convertirse en una oportunidad para superar el marasmo político e ideológico en que se encuentran los países del Magreb y del Makrech, a consecuencia del fracaso del modelo desarrollista en los años ochenta, y el posterior auge del fundamentalismo islámico.

En su conjunto, el Mediterráneo y el este de Europa agrupa un conjunto de formaciones sociales con un elevado grado de simetría productiva, países en los cuales la política monetaria y fiscal encuentra una confluencia de intereses, facilitando la puesta en marcha de políticas basadas en el pleno empleo de los recursos productivos y de mejora gradual de las condiciones de vida.

La polarización productiva y los intereses contradictorios que caracterizan a la Eurozona sería sustituida por un espacio de desarrollo post-capitalista, que supondría un modelo alternativo a largo plazo también para otros países de la periferia europea como Irlanda, donde se expresa actualmente el agotamiento del modelo de acumulación basado en la desfiscalización de las rentas del capital y la implantación de sedes de multinacionales norteamericanas y japonesas, o incluso para países del centro europeo, como Bélgica o Gran Bretaña, cuya inserción en la división europea del trabajo es cada vez más problemática.

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La coyuntura del empleo

En estos días, los medios de comunicación social del régimen se han conjurado para anunciar el final de la crisis, el inico de la recuperación y cosas similares. Tal consenso mediático se fundamenta aprentemente en dos simples datos: la evolución mensual del paro registrado y la cifra de afiliados a la seguridad social.

El paro registrado no es la cifra “oficial” de parados, que en la Unión Europea se mide con la que resulta de la Encuesta de Población Activa, porque los que toman decisiones económicas saben que del registro de paro desaparecen todos los que al no percibir prestaciones y ante la inutilidad del registro para encontrar ofertas de empleo, dejan de acudir a las oficinas a renovar la incripción.

Mayor sentido tiene la cifra de afiliados a la seguridad social, por cuanto recoge el empleo legalizado, que genera salarios directos, indirectos y diferidos (cotizaciones y pensiones), a diferencia del empleo sumergido, que solo genera salario directo.

Pero los datos de afiliación disponibles tampoco dan ninguna señal que justifique la campaña de optimismo prefabricado del gobierno y los medios de comunicación social. El siguiente gráfico refleja la variación de la afiliación mensual a la seguridad social, respecto al mismo mes del año anterior -los datos proceden del INE (con base en el Anuario de Estadísticas Laborales, y del Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social), salvo los del mes de junio, que proceden directamente de la estadística de Afiliación de Trabajadores al Sistema de la S.S. del Ministerio de empleo, ajustados para hacerlos homogeneos con los datos del INE.

evolución de la afiliación a la SS mensual respecto año anterior

Evolución mensual de la afiliación a la Seguridad Social respecto al mismo mes del año anterior.
Fuente: INE, MESS y elaboración propia

Como se puede apreciar, la situación del empleo ha ido empleorando mes a mes desde que la crisis financiera internacional se transforma en crisis inmobiliaria de la economía española a mediados del año 2008. En todo caso, los “brotes verdes” tenían algún sentido cuando los anunciaba el gobierno de Zapatero, porque el ritmo de deterioro del empleo se redujo notablemente entre finales de 2010 y mediados de 2011, y significaban la esperanza mística del gobierno de que tras la estabilización viniera la recuperación.

Pero proclamar el fin de la crisis ahora, basado en el comportamiento del empleo en los primeros seis meses del año -remarcados con un círculo en el gráfico- supone pasar directamente del conocimiento místico del PSOE a la creencia mítica del PP, el hundimiento de la razón desde la metafísica al irracionalismo.

Pero a los datos de afiliación de trabajadores a la seguridad social se les puede dar un sentido analítico más razonable. El siguiente gráfico muestra la evolución mensual de la afiliación de trabajadores a la Seguridad Sociald desde enero de 1995 a junio de 2013. Se han remarcado unas fechas significativas: el inicio de la crisis financiera global (agosto de 2007); el inicio de las políticas de ajuste estructural (mayo 2010) y el inicio de la aplicación del programa del PP (enero 2012)

afiliacion ss mensual 1995 2013

Trabajadores afiliados a la Seguridad Social, enero 1995-junio 2013.
Fuente: INE y MESS

Cuando la crisis internacional de acumulación impacta en la economía española desinflando la acumulación por deudas en el sector inmobiliario, la destrucción de empleo es muy aguda: entre junio de 2008 y abril del  2009 se perdieron 1,43 millones de empleos. Las políticas de estímulo (Plan E) frenaron la caida de empleo, y entre mayo de 2009 y mayo de 2010 (inicio del ajuste) se perdieron 255 mil empleos.

Por lo tanto, el impacto de la crisis estructural se tradujo en la pérdida de algo menos de dos millones de empleos, que es aproximadamente la cifra de empleos que estaban siendo financiados con deuda (deuda de los bancos para prestar, deuda de los promotores  para construir, deuda de las familias con para comprar) y que se expresa también en el desequilibrio de la balanza del comercio exterior.

Pero el caso es que desde junio de 2008 hasta junio de 2013 el número de trabajadores desafiliados de la seguridad social supera los 3 millones.  El millón largo de empleos destruidos durante el período del ajuste no responde tanto a la evolución estructural del proceso de acumulación sino a la coyuntura de recesión acentuada por las políticas de ajuste. Para verlo con más claridad focalicemos el gráfico anterior en los años de la crisis (2007-2013)

Trabajadores afiliados a la Seguridad Social, enero 2007-junio 2013. Fuente: INE y MESS

Trabajadores afiliados a la Seguridad Social, enero 2007-junio 2013.
Fuente: INE y MESS

La aplicación del programa de ajuste del PSOE siguió destruyendo empleo, pues  estabilizado con las políticas de estímulo de Zapatero en los 17,5 millones de trabajadores, con el ajuste se logró que desapareciera más de medio millón de afiliados a la seguridad social.

La llegada del PP al gobierno implicó acelerar las políticas de ajuste estructural: si Zapatero se centró sobre todo en la dimensión “ajuste”, es decir en la gestión del presupuesto (recortes de gasto, incremento de ingresos), el PP ha puesto el énfasis, además de en aplicar una dosis reforzada de ajuste, en el “cambio estructural”: privatizaciones productivas, socialización de deudas privadas y destrucción de la negociación colectiva y de los instrumentos de protección del trabajo. Tenemos así el impacto completo de los programas de ajuste estructural:  en el año y medio de ajuste del PSOE desparecieron  588 mil afiliados a la seguridad social, y en el año y medio de ajuste reforzado  del PP, 768 mil.

La campaña de propaganda afirma que en los primeros seis meses del año 2013 la afiliación a la seguridad social ha crecido todos los meses, hasta alcanzar los 260 mil nuevos afiliados o reafiliados. Pero hay que tener en cuenta que entre febrero y julio de 2011, los seis meses de brotes verdes de Zapatero, se afiliaron a la Seguridad Social 315 mil trabajadores, hasta superar la cifra de 17,5 millones de afiliados. Lo cual no impidió que cuando cedió el mando, los afiliados hubieran caído a 16,3 millones, la misma cifra de afiliados que hay ahora, tras el inicio de recuperación del semestre pepero. En estas estamos.

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Deuda externa e intereses creados

Unos pocos datos, cuatro gráficos, sirven  para entender porqué los paises que dominan la UE imponen políticas cuyo objetivo principal es garantizar el servicio de la deuda.

1) La deuda esterna de España aumentó vertiginosamente hasta el estallido de la crisis financiera global. Desde entonces, se ha mantenido en el entorno de los dos billones de euros, sin que las políticas de ajuste hayan servido para reducirla.

Deuda externa de España en millones de euros
fuente: JEDH, SDDS

2) La deuda externa española, en el conjunto de la deuda de la eurozona, se mantiene en un nivel relativamente estable, comparable al peso de la economía del país. Hasta la crisis financiera, fue la deuda empresarial la que creció mucho. El ajuste hasta ahora ha servido para que las empresas lleven a cabo un importante desapalancamiento externo. Pero desde la crisis está aumentando la deuda de las entidades financieras, incluido el Banco de España, tendencia que no se ha visto modificada desde que se aplican las políticas de ajuste. El peso de la deuda pública, sin embargo,  está muy por debajo del peso general de la deuda española en la eurozona.

Peso de la deuda externa española en la deuda externa de la Eurozona, por sectores Fuente; JEDH, SDDS

Peso de la deuda externa española en la deuda externa de la Eurozona, por sectores
Fuente; JEDH, SDDS

3) España no está entre los países con mayor deuda externa de Europa, que es sobre todo de origen británico, alemán y francés, países que representan más de la mitad de la deuda externa total.

Deuda externa como porcentaje de la deuda externa europea. Fuente: JEDH, BCE

Deuda externa como porcentaje de la deuda externa europea.
Fuente: JEDH, BCE

4) Sin embargo, España si es uno de los países que más intereses paga por su deuda externa, pues con un 6% de la deuda europea, tiene que pagar un 13% de los intereses.

Pago de intereses por la deuda externa, como porcentaje del total. Fuente: JEDH, BCE

Pago de intereses por la deuda externa, como porcentaje del total.
Fuente: JEDH, BCE

Con los intereses que recibe Francia de la deuda externa de Portugal, España, Italia y Grecia, paga los intereses de su propia deuda, y todavía le sobra un 13%. Alemania cubre un 85% de sus pagos de intereses con lo que recibe de estos cuatro países, y Holanda un 60%. Esta es la clave de la orientación general de la política europea, y de porqué son absurdas las propuestas de crear un mercado financiero único y un sistema fiscal unificado: los fuertes no van tirar piedras a su propio tejado.

 

 

 

 

 

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La opción

La privatización de la sanidad como la que, tras el ensayo de Valencia y Madrid, está impulsando el Partido Popular en España, permite ampliar las opciones y reducir costos. Cuando la Gran Crisis contemporánea mostraba sus primeros síntomas, L.C. Lewin previó lo que esto significaba, en una novela de ciencia/política-ficción que no era de ficción  en la realidad de la sanidad y la política de los Estados Unidos de América, pero que resulta asombrósamente premonitoria de lo que está empezando a ocurrir, cuarenta años después, en España. Aquí os dejo el capítulo pertinente de una novela (?) de rabiosa actualidad.

Leonard C. Lewin: La Opción (Triage). Trad. Domingo Santos. Ediciones Acervo, Barcelona 1976 (ed. orig. 1972)

II

1

—¿Cuántas camas vacantes tenemos hoy, Winston?

 —Cuatro.

 —Lo cual hace exactamente cuarenta pérdidas este mes, sin contar los que se han ido de una forma natural, ¿no es así?

 —Exacto. No está mal, ¿verdad?

—No, no está en absoluto mal. ¿ Crees que alguien sospecha?

—No hay ninguna razón para creerlo. Y no creo que nadie llegue a sospechar, si tenemos la precaución de no ir demasiado aprisa. Ya sabes que, estadísticamente, nuestras pérdidas han aumentado tan sólo en un sesenta por ciento.

—Quizá sea un poco alto.

—Indudablemente, Sam. Pero no está demasiado lejos de las normales variaciones mensuales. Y lo importante es que muy pronto las pérdidas van a empezar a bajar.

 —¿Cuándo, según tú? Quiero decir: estadísticamente, ¿ cuándo crees que nuestras cifras van a alcanzar el ritmo normal?

—Dentro de cuatro o cinco meses, calculo. Aceptando, por supuesto, que estemos en condiciones de mejorar la calidad de nuestras nuevas admisiones en la medida que esperamos.

—No está mal,  no está mal en absoluto.

2

—Doctor Post, ¿es mi imaginación, o estamos perdiendo más pacientes de edad avanzada de lo que es habitual? En las últimas semanas, me refiero.

 —Bueno, la verdad es que no lo sé, Helen, no se me ha ocurrido pensar en ello. Claro que si lo desea puede comprobarlo fácilmente examinando las cifras.

 ——Oh, no vale la pena. Usted pensará probablemente que soy una metomentodo haciendo estas preguntas.

—No sea tonta, Helen. Puede que tenga usted razón. Pero si es así, ¿qué significará eso? Tenemos nuestras altas y bajas, algunas veces son más, otras son menos. No existe un porcentaje normal… A propósito, ¿cómo se encuentra hoy el sarcoma del 21B? ¿Sigue quejándose?

—Sí, doctor; pero se encuentra algo mejor que ayer.

—Bueno, creo que podemos aumentar su dosis de morfina. No hay ninguna razón para que le hagamos sufrir inútilmente, pobre viejo bastardo, con lo poco que le queda de vida.

 —Se le administra ya una cantidad bastante fuerte, doctor.

 —Lo sé. Pero si un poco más de dosis lo alivia, ¿qué diferencia hay? Lo anotaré en su historial.

 —Doctor Post, ¿ tiene el chico del 4B alguna posibilidad?

—Depende de lo que usted entienda por posibilidad, Helen. Si se refiere usted a continuar respirando … sí, la tiene, al menos por unos meses. Si quiere decir volver a llevar una vida normaL.. no, no tiene ninguna posibílídad. Sólo quedan restos de su cerebro y sistema nervioso central. Teniendo en cuenta lo que le ocurrió, es ya asombroso que llegara vivo al hospital.

—No puedo dejar de pensar que en estas circunstancias hubiera sido quizá mejor que no llegara.

 —Por supuesto. Sus padres creyeron haber tenido suerte pudiéndolo traer hasta aquí tan rápidamente. Pero se equivocaban. Si hubieran tenido que esperar los treinta o cuarenta minutos que tarda en llegar la ambulancia de urgencias en esta condenada ciudad, hubiera sido mu— cho mejor para ellos.

 —Pero ellos jamás lo hubieran admitido. Hubiera dicho que si la ambulancia hubiera llegado con más rapidez, se habría podido salvar.

—Probablemente. Creo que voy a visitado ahora …

3

—Sam, no lo comprendo. ¿Para qué demonios está guardando Winston esas camas vacías?

 —No lo sé. ¿Por qué no se lo preguntas? Imagino que será por las razones de costumbre.

 —Sam, las únicas razones de costumbre legítimas serían reservarlas para las urgencias. No sé exactamente cuántas camas se supone que hemos de mantener dispo nibles, pero estoy seguro de que no son tantas como las que he visto cada día a lo largo de esta semana. Tengo tres enfermos crónicos que están esperando hace más de ocho días para ingresar, y esas camas vacías me tienen perplejo.

 —John, no sé las razones de esas camas vacías, pero creo imaginar algo al respecto. Winston está intentando parar la admisión de enfermos crónicos, que ocupan sus camas durante meses y meses antes de morirse. Demasiados de ellos, muchos más que nunca, son traídos hasta nosotros por sus familiares, que quieren desembarazarse de ellos traspasándonoslos. Sé que a Winston no le gusta el no poder atender a otros pacientes porque el hospital se haya convertido en un asilo de achacosos ancianos aquejados de alguna dolencia incurable.

 —De acuerdo, Sam, pero esto no es nuevo. No pido que se acoja a los enfermos crónicos cuando hay urgencias esperando afuera en la calle. Pero no es Winston quien ha de juzgar si yo puedo traer mis pacientes aquí, sean crónicos o de cualquier otro tipo. El es tan solo un administrador, y la única flexibilidad que puede tener en la asignación de camas es decidir cuántas de ellas debe reservar de un modo razonable para urgencias. Me parece que últimamente se está pasando de la raya.

 —No saquemos conclusiones tan aprisa, John. Ninguno de los dos sabemos las disponibilidades de personal para las próximas semanas, y si las admisiones siguieran al ritmo habitual tal vez nos produjeran quebraderos de cabeza dentro de algunos días. Ya sabes el tiempo que te hacen perder los enfermos crónicos, cuidándolos y atendiéndolos para nada.

 —¿Y qué otra cosa podemos hacer, Sam? Tú hablas de asilos para ancianos, pero la mayor parte de estos enfermos crónicos ni siquiera tienen esta alternativa. Ni ninguna otra.

 —Si yo poseyera autoridad para dictar normas a las admisiones, sería aún más duro que eso. Forzaría a las gentes responsables a que cuidaran ellos mismos a sus crónicos e incurables. Y cuando no pudieran, forzaría al estado o a la ciudad o al gobierno federal a que aceptara sus responsabilidades. Tarde o temprano tendrán que decidirse a hacer algo al respecto. No pueden seguir con fundiendo la práctica de la medicina terapéutica con el cuidado de moribundos a expensas de pacientes que pueden ser salvados. Perdemos demasiados casos que podrían ser solucionados por estar ocupándonos de estos otros.

—Sam, en otras palabras, estás diciendo que el gobierno debería poner un límite que frenara la afluencia de pacientes de edad avanzada. Un límite monetario, algo así como tres meses de hospitalización y no más. Lo siento, pero no puedo estar de acuerdo con eso.

—¿Por qué no? John, esto es lo que estamos haciendo en realidad. ¿Por qué no lo reconocemos francamente, y actuamos en consecuencia, en lugar de dejado todo en manos del azar, sin tener en cuenta las prioridades?

—Lo que estás diciendo, Sam, es en cierto modo jugar a ser Dios. Podría funcionar, pero no estoy de acuerdo con ello. No creo que todo se reduzca a un simple problema de parentesco y procedimiento. Una crisis es una cosa, cuando uno tiene que abandonar a un paciente para salvar a otro, pero aquí no hay ninguna crisis. Estoy de acuerdo contigo si se trata de obtener más dinero de los fondos públicos para dar mayores facilidades a los crónicos y a los incurables, pero digas lo que digas yo jamás abandonaré a uno de mis pacientes si no me veo absolutamente obligado a ello. Y si es Winston quien está pretendiendo esto, lucharé también con él si es necesario.

4

—Tenemos problemas, Winston. Helen O’Connor, del cuarto piso, está empezando a hacerse preguntas acerca del índice de defunciones. Y John Neustadt ha empezado a murmurar esta mañana acerca de las camas vacías.

Me ha dicho que iba a ponerse en contra tuya si no le dabas una respuesta satisfactoria.

—Bueno, esperábamos algo así, ¿no? ¿Lo has sondeado respecto a su actitud?

—Sí, y es negativa. Quiere plantear el asunto en la próxima reunión del consejo directivo. Tendrías que anticiparte anunciando la nueva política restrictiva. Yo ya me ocuparé de que tengamos suficientes camas ocupadas de aquí a entonces para justificar tu postura.

—¿ Crees que estamos preparados para iniciar una etapa de fuerza?

—Sí. En las actuales circunstancias, no veo que tengamos otra elección, y creo que las cosas están bien así. Imagino que las estadísticas estarán listas.

—Por supuesto. ¿Piensas interrumpir las pérdidas hasta entonces?

—No. Pero pienso limitarlas a tres. E intentaré admitir el mayor número de urgencias dentro del mismo día; eso ayudará. El 21B caerá esta noche, el 4B y el 8A durante el fin de semana. De aquí al viernes puedo tener como mínimo seis nuevas altas, quizá incluso nueve. De uno u otro modo, estaremos llenos cuando llegue la reunión del lunes. ¿No te parece que será oportuno?

—Perfecto. Entonces tendremos un auténtico hospital entre las manos, gracias a Dios.

5

—Nettie, no existe ninguna razón para que te culpes por ello. Sabes que has hecho todo lo que podías por tu padre, y los médicos también.

—Lo sé, lo sé. Pero sigo sintiéndome culpable de todos modos. Porque ha habido momentos en que realmente deseaba que todo acabara.

—No es tan terrible como eso, Nettie. Has oído lo que ha dicho el doctor. Si tu padre hubiera vivido otra semana, un mes, o dos, o bien hubiera sufrido enormemente todo el tiempo, o bien hubiera sido necesario drogarlo hasta tal punto que ni siquiera se hubiera dado cuenta de lo que ocurría a su alrededor. ¿De qué hubieran servido entonces nuestros esfuerzos?

—¡Oh, ya sé lo que ha dicho el doctor! ¿Pero cómo puede saber el doctor lo que pensaba mi padre? ¿Cómo puede saber que no hubiera preferido seguir viviendo, aun a costa de muchos sufrimientos? Sólo porque no po día hablar. No puedo dejar de pensar que tal vez se hu— biera mantenido mucho más tiempo si no lo hubieran drogado tanto. Y que esto es lo que él hubiera deseado. ¡Nadie se lo preguntó!

—Nettie, estás diciendo insensateces. Sabes que hicimos todo lo posible por salvarlo. Nos atacas a nosotros porque te sientes culpable. Porque deseabas en realidad que todo terminara. Y yo también lo deseaba. ¿Y quién no lo hubiera deseado, por Dios? ¿Qué mal hay en ello? Deja de pensar en lo que tu padre hubiera deseado.

¿ Hubieras deseado tú realmente que durara tres meses más así?

***

Cualquiera que piense que el doctor Sam Post y el administrador Winston van a tener problemas a causa de sus métodos de eliminación de los casos desesperados de los registros del hospital está equivocado. Nadie aceptará, aunque pueda llegar a sospechar de modo pasajero, la ultrajante idea de que están haciendo precisamente lo que están haciendo. Esta es la gran ventaja táctica de la audacia, y ellos lo saben tan bien como cualquier criminal profesional, entrenador de atletismo o demagogo. El doctor Neustadt podrá hacer algunas preguntas embarazosas acerca de la nueva política restrictiva, pero las cosas no pasarán de ahí. Ambos van muy por delante de él.

Cualquier «explicación» de las motivaciones psicológicas del doctor Post sería superflua en esta historia. Ha pasado toda su vida profesional en el negocio de emitir juicios acerca de quién puede vivir y quién debe morir.

La decisión de destruir una vida no es muy distinta a la de luchar por salvar otra… ni en escala ni en forma ni en distinción. Y siempre sabe a quien está «acabando»; no puede aislarse a sí mismo con un confortable almohadón de abstracción, como hacen los que toman tales decisiones sobre una base estadística para mantener una política.

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Salarios, beneficios e inversión

Las claves económicas de la coyuntura actual están rodeadas de un fuerte ruido de fondo que impiden que se perciban con claridad. Ruido que proviene de los errores de análisis que afectan tanto a tirios neoliberales como a troyanos keynesianos.

Las cuentas nacionales permiten percibir cambios en la coyuntura a los que se presta poca atención. Así, al analizar el deterioro de la actividad productiva  en el último año (entre septiembre 2011 y septiembre 2012 se perdieron 836 mil empleos según la Encuesta de Población Activa) los troyanos hablan del fracaso de la reforma laboral, que habría facilitado los despidos ante la mala coyuntura económica, y los tirios dicen que la reforma aun no ha hecho efecto.

Variación de la ocupación entre el 3º trimestre de 2011 y el 3º trimestre de 2012

Pero  las reformas laborales (la de septiembre de 2010 del PSOE y la de febrero de 2012 del PP) si que han dado resultado en su verdadero objetivo de corto plazo, que no es otro que consolidar la mejora de las ganancias a costa de los salarios, es decir, modificar estructuralmente el salario relativo (recordemos que hay tres formas de medir el salario: en términos nominales, como cantidad de unidades monetarias, que tiene gran importancia si hay compromisos de gasto, como puedan ser créditos, vinculados a una cantidad nominal; el salario real, que relacionan la cantidad de unidades monetarias con las unidades monetarias que cuestan los bienes de consumo obrero -esto es, la capacidad adquisitiva del salario- y el salario relativo, que vincula el importe monetario del salario con la ganancia que obtiene el capitalista del trabajo excedente del asalariado o del autónomo que contrata). Para verlo, basta acudir a la información que suministra la Contabilidad TRimestral de España.

Dado que la contabilidad nacional no presenta desagregados los datos de beneficios de los de rentas de autónomos, hay que hacer unos pequeños ajustes: sacamos del indicador de los beneficios (excedente bruto empresarial y rentas mixtas brutas) y trasladamos los empresarios sin trabajadores y los autónomos a las rentas salariales, asignándoles una remunearación equivalente a la del puesto de trabajo asalariado medio en equivalencia a tiempo completo. De este modo obtenemos la evolución que se refleja en el siguiente gráfico, donde se incluyen tambien los beneficios que obtiene el capital español en el extranjero (rentas de inversión).

Beneficios (excedente bruto empresarial) y salarios (renta de asalariados y rentas mixtas) en miles de euros

A partir del 4º trimestre de 2007 y la masa de beneficios dejó de crecer en términos nominales, y entre el 4º trimestre de 2008 y el 1º trimestre de 2010 disminuyó. Ese sería el periodo álgido de la crisis. A partir de ese momento, los beneficios vuelven  a crecer. Por el contrario, la masa de salarios comienza a reducirse en el 3º trimestre de 2008 y no ha dejado de descender hasta hoy. Por eso la mayoría de la población no percibe que la crisis haya remitido en modo alguno, cuando además la demanda de trabajadores sigue disminiyendo, aunque menos de lo que reflejan las estadísticas por la ampliación de la economía sumergida.

Que esta mejora de la masa de beneficios se hace exclusivamente a costa de la contracción de la masa de salarios se refleja en los dos gráficos siguientes.

Beneficios (EBE) e inversión productiva (FBCF) en miles de euros

En el momento en que el crrecimiento de la masa de los beneficios se estanca, se produce una profunda contracción de la acumulación de capital, de cuya medida da cuenta la evolución de la inversión productiva (la formación bruta de capital fijo).

Sin embargo, cuando se recuperan los beneficios a partir del 2º trimestre de 2010, la inversión sigue cayendo. Lo cual indica que el aumento de la masa nominal de beneficios no es resultado de un aumento de la intensidad de capital de la producción española, es decir, no se ha logrado mediante un uso tecnológicamente más intensivo del trabajo.

Con todo, esta caída de la inversión se matiza si desagregamos la FBCF entre los componentes vinculados a la construcción y transportes y los más directamente vinculados con la productividad y el cambio tecnológico, es decir la inversión en maquinaria y bienes de equipo (BdeE).

Beneficios, salarios relativos e inversión según la contabilidad nacional (en procentaje)

Esta última cae brutalmente en el periodo de crisis del capital, desde un nivel aproximado del 20% de los beneficios a un 13% de los mismos a partir del primer trimestre de 2009, pero se estabiliza en dicho nivel durante el periodo de la recuperación.  Toda la mejora de la masa de beneficios deriva de la reducción del salario relativo, como se observa con claridad a partir del segundo trimestre de 2010: los beneficios en relación a los salarios mejoran rápidamente, en un contexto de caida de la inversión global y mantenimiento de la inversión en maquinaria en niveles inferiores.

A falta de un análisis más pormenorizado, que incluya las variaciones en términos relaes, o la evolución de la tasa´s más relevantes (de ganancia, presión fiscal relativa sobre el capital y el trabajo, etc.) se puede concluir con estos pocos datos que la crisis del capital, aparentemente, ha dejado de ser tal para traducirse en crisis del bienestar, crisis fiscal o crisis bancaria. Estamos entrando en la hora de las reformas estructurales, esto es, de la consolidación del nuevo modelo estructural de reparto de la renta y la riqueza. Con o sin rescate financiero.

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